sábado, 8 de julio de 2017

Las cosas extrañas de la narración.


Tal vez haya sido la fascinación por la palabra, o ese desierto adolescente tan necesitado de contar su historia, o aquella tranquilidad momentánea de encontrar lo que nos pasa en el asombro de un renglón…

Lo extraño es que todo es una invención, la paradoja de  una ficción que desnuda una realidad interior, la escritura de un sueño que devela sus capas más profundas…

El narrador, en la alquimia de sus fantasías conquista en la aventura de sus palabras lo auténtico, lo cierto; aunque  transcienda los géneros, manipule el tiempo o cambie sus contextos…

A la hora de las decisiones prefiero ser un narrador interno que externo, involucrado siempre uno está en la historia, aunque esta aparente valentía no me exime de algunas inmovilidades…


Entre la primera y la tercera  persona, me inclino más por la primera aunque a veces en la tercera puedo tomar distancia, y esto se aprende manchándose los dedos y gastando muchos lápices….

miércoles, 5 de julio de 2017

Sí mismo.



Puso en juego su sí mismo
se animó a  hablar consigo
preguntó ¿por qué no juego mi juego?
y escuchó - porque el otro también juega
sus cartas , sus trebejos  y  su estilo-
¿acaso el otro no será una parte de mí mismo?
¿cuántas partes tiene las caras de sus conflictos?

escondido en la sombra de su sombra
o en el doble que refleja lo distinto
disfrazado de otro en su propio laberinto
en el claroscuro  de sus sueños
con la misma moneda se ha pagado y se ha vendido
sólo el fuego de sus  lápices alumbran un destello
en el papel de sus   juegos  ha ganado y ha perdido


sábado, 1 de julio de 2017

El campo del medio.


En la zona del medio, más precisamente en el intermedio, tan cerca y tan lejos, vive en nosotros y a su vez está en otro universo, ese misterioso e inmenso  terreno.  El volumen también es impreciso, “Quark ”infinitesimal que no ha visto mujer ni hombre alguno, que muchos  perciben como cuerdas o vibraciones, presencia difícil de justificar y que la ciencia insiste en negar.

Todo vive en continuo movimiento aunque a veces nosotros creamos que  estamos quietos, de ese oxímoron nace la ubicuidad, aspecto que domina nuestra existencia  según la opinión de maestras y maestros.

No está a la derecha ni a la izquierda, ni arriba ni abajo, de tal suerte que no se lo puede tildar de superior o inferior, tampoco de superficial o profundo. El hecho de expresar la zona del medio puede llamar a engaño, a diferencia de la creencia, ese espacio es incierto y también inseguro, en él o en ella sólo hay preguntas existenciales y  espirituales, en síntesis los grandes interrogantes de la duda.

Algunos amigos estarán pensando “hay que tener mucho tiempo para pensar en exceso”, o con otras traducciones más coloquiales, lamento provocar esta desilusión,  algunos temas no son siempre alegres ni fáciles.

Hay personas que sienten los perfumes del afecto, el olor en la piel de las emociones, son las mismas que al escuchar algunas palabras tienen alergia o picazón, mientras que otras les despiertan la sorpresa y la alegría. Hay personas que están necesitadas de palabras –yo soy una de ellas- cuando el lenguaje no puede encontrar el relleno de sus cosas  esenciales (algunos desconfían de este vocablo), hay personas que intuyen lugares invisibles, palabras innombrables, sonidos inaudibles.

A esta altura otros pacientes lectores me abandonan, pensando con cierta misericordia: –Este hombre hoy no tomo su pastilla-.

A veces  al final de los cafés, en los últimos minutos de la tertulia,  en las borras de las charlas, se resuelve algún enigma, hasta que otro desorden de angustia necesita de otras infusiones que permitan apuntar en las servilletas, transitorios borradores, búsquedas, ensayos, ejercicios de intenciones.

No presumo  sabiduría alguna  por el hecho de sentir este cosmos, me atrevo a sugerir una incómoda grafía “ el planeta de lo sensible” , nombre que podría alterar el orden de las cosas, ya que para muchos es el innombrable. Para los incrédulos les recuerdo que los pre-socráticos ya hablaban del átomo sin verlo, ni tocarlo.

Afortunadamente no hay mapas de aquellos espacios, si los hubiera alguien ya patentaría extraños brebajes, inútiles medicinas, libros de autoayuda, y  creería que ya posee  el conocimiento de esos viajes, pero ese planeta está en distintas galaxias y las galaxias son las mujeres y los hombres, de tal suerte que,   en cada uno de ellos todo es distinto y dinámico… y así vamos con destellos y cegueras, vulnerables a los tiempos, a los climas y  a los ánimos…y entre simpatías y empatías nos abrazamos…

miércoles, 28 de junio de 2017

Y si cambiamos de lugar algunas expectativas y palabras.


La cuestión sería cambiar de lugar algunos espacios en los que nos han colocado, precio que pagamos por estar en sociedad, palabra que no desacredito como buena o mala, se trata  simplemente de mudar un poco  ese mapa no elegido  que nos han impuesto las circunstancias , ese super yo tan exigente que siempre nos hace sentir más incompletos de lo que en realidad somos y asumimos , sólo pretendo  descubrir un territorio más amplio, con fronteras más dinámicas , sin tantas aduanas, cercas, vallas, y murallas. Mirar más amplio, mirar desde varios lados. Por lo demás no soy ni más ni menos que un simple ciudadano.
Sería como cambiar los muebles de tu casa, deshabitar los caminos habituales, crear variantes, nuevos trayectos  para ir al trabajo o tomar otras calles  para explorar otros   barrios.
Si el rol es el papel que la sociedad  espera que representemos y que sutilmente (?) nos impone, función que los entendidos afirman  nos separa, a veces,  de lo que somos, porque no hacemos valer nuestra identidad y le sumamos la narrativa reflexiva de nuestros actos, es decir, preguntarnos como actores, desde nuestra realidad, cual es la escena en la que queremos estar , que al fin y al cabo con nuestro cuerpo la jugamos, porque con ello nos emancipamos.  Hacer una tertulia con amigos y en el arte de aquellas conversaciones ser sensibles, creativos y críticos.  Si los roles son fijos, cerrados y no permiten los buenos interrogantes y el diálogo, nos llevarán tarde o temprano  al campo de las enfermedades.
Tal vez hay que llevar a las palabras al gimnasio de nuestras neuronas asumiendo las formas que portan, haciendo adelgazar algunas, musculando otras, quizás permitiendo una mayor flexibilidad y movilidad a aquellas que no hacen suficiente yoga. Es posible que con un cambio de lugar cambien sus sentidos, tal vez limitar algunas en los juegos importantes, dejarlas por un tiempo en el banco, darles ejercicios de coraje a las menos seguras, confiar en algunos cambios conceptuales. Aumentar el léxico, jugar con la riqueza de las combinaciones y de los intercambios.
Así no seríamos tan severos, hasta nos permitiríamos ser  pacientes, amables y amorosos con nosotros mismos, sin  responder a rajatabla aquel   obeso guión anónimo.

Como padres podríamos ver a nuestras hijas e hijos como algo mucho más que eso, también los podríamos mirar como mujeres y hombres, como adultos, como trabajadores, como profesionales…Y si fuéramos también docentes, más allá de ver a los alumnos , quizás a lo largo y a lo ancho podríamos encontrar otros maestros y dejar nuestros excesos de cuidados…Alguien dijo cierta vez que no siempre lo correcto y lo justo es lo mejor…

viernes, 23 de junio de 2017

Entre los deseos y los sueños.



                        Cuando uno desnuda el deseo, la fantasía ya no nos seduce ni cautiva.

En este otoño tardío
a orillas del invierno
aquí en este sur inmenso
en vela puedo ver los deseos
nubes de sueños despiertos
no espero que cambie el cielo
yo he leído sobre ellos
en el libro de los secretos
lo dejo en mi biblioteca
por si alguien quiere leerlo
ya no hay tiempo
para perder el tiempo
de tantas esperas
se  pierde mirar el momento
hay que dejar que la lluvia
nos moje por dentro
y si hay sol calentarse al sereno
arenados por el tiempo
los deseos se desvisten
al igual que los sueños

aunque siempre haya otros nuevos

martes, 20 de junio de 2017

Instantes.



La mañana en la pereza de sus caricias se despertaba en un feriado con el canto tardío de los pájaros; el reloj sonaba con sus ocho campanadas lentas y adormiladas, alguien diría –seguramente le falta  cuerda- , él prefirió pensar –está cansado- y ella dijo -¿estará descansando? Ambos callaron y se demoraron…

                                               ***

Estaba sintiendo y pensando, que si alguna vez encontrara esa palabra pérdida, aquel vocablo indecible, que  si el tesoro de la letra fuera hallado, con la velocidad de un rayo, el escritor desaparecería. El arte será por siempre incompleto como el hombre y por tal motivo eterno.


                                               ***

viernes, 16 de junio de 2017

El afinador



Si uno afina su cuerpo
jugando en el pentágrama
de su diario vivir
siente la melodía sutil
de los propios silencios
la cuerda invisible
la palabra indecible
la notas sensibles

de su  concierto.