se apagaba el tardío verano
con él
chispas y brazas del tiempo
los ánimos
–ahora- eran ocres
reflejos de
aquellos fuegos
una lluvia
de hojas se demoraba
todavía
había un halo de colores a lo lejos
a veces un
sueño invadía mi página de blancos
a veces me
alcanzaban los silencios
el carnaval
político duraba el año entero
las guerras
lastimaban de negro mi cuaderno
con mi
nombre suelto al viento
sin máscaras
que ponerme
desnuda
estaba mi intemperie
y una
palabra hacia bajar la fiebre