no podría vivir
sin esos libros acumulados
no me
imagino la muerte de los libros
aquel
incendio en Opermplatz
entre otros los
“Maestros de la sospecha”
no podría
vivir sin esos tomos ejemplares
sin esos
ladrillos verticales no podría soportar el mundo
ni construir
los edificios que me sostienen
tampoco
alcanzar el espacio de mi voz propia
talladas en
el tiempo aquellas letras
esculturas
vivientes de otras bibliotecas
formales
informales y clandestinas
siempre
viaja el ingrávido papel
