“Me
dijo que su libro se llamaba El libro de
arena, porque
ni
el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.” Jorge Luis Borges
en el libro de tus días aquí y ahora
abrirás
una página escrita, una página en blanco
tal vez esa sea la potencia del su
misterio
ni
sagrado ni infinito, dócil a lo
elevado
¿quién lee? ¿quién escribe?
¿está escrito? ¿se escribe?
en la serena línea donde el mar se
pierde
navega recto mi renglón
una ola de silencios llega hasta la
playa
y juega en las duermevelas de mis
mañanas
una hoja en la mesita de luz de mi cama…