Necesitaba que el frío le pegara en la cara,
que la incomodidad le madurara en las entrañas,
entre los ocres silenciosos y lentos del domingo,
a contramano: el celeste intenso -a lo lejos-
y el frío húmedo de ese invierno,
¿qué amarillas hojas le quedaban al árbol de sus versos?
jueves, 7 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
¿Quién soy?
Siénteme como desees,
piénsame como quieras,
imaginame como gustes,
en mis rectas y en mis curvas,
en las ficciones,
en mis espacios que ignoras
amada, mirada, leída, cuidada,
en mis accesos,
en el dolor de mi periferia,
en los íconos altos o largos de mi río
búscame calma en la siesta ausente
de los barrios.
piénsame como quieras,
imaginame como gustes,
en mis rectas y en mis curvas,
en las ficciones,
en mis espacios que ignoras
amada, mirada, leída, cuidada,
en mis accesos,
en el dolor de mi periferia,
en los íconos altos o largos de mi río
búscame calma en la siesta ausente
de los barrios.
lunes, 4 de julio de 2011
Apuntes de un maestro.
Cuando estoy en el camino de la enseñanza, hablo mucho y escucho poco.
Cuando he aprendido, es decir, cuando algo ha cambiado en mí,
hablo poco y escucho mucho.
En lo primero hago preguntas. En lo segundo me pregunto.
Al inicio controlo. Más tarde confío.
Y en ese orden: acumulo o condenso, cierro o amplio, copio o re-escribo, imito o soy creativo.
Más ser humano no es tan claro y meridiano, los sabores se entremezclan, los colores son marmolados y los sonidos combinados…
Andar recto es imposible, hay curvas de ascenso y curvas de declive,
planicies onduladas con algunos remolinos,
la naturaleza es circular como la letra manuscrita.
Y a solas me pregunto: ¿quién es el maestro? ¿quién es el alumno? ¿quién habla? ¿Quién escribe?
Cuando he aprendido, es decir, cuando algo ha cambiado en mí,
hablo poco y escucho mucho.
En lo primero hago preguntas. En lo segundo me pregunto.
Al inicio controlo. Más tarde confío.
Y en ese orden: acumulo o condenso, cierro o amplio, copio o re-escribo, imito o soy creativo.
Más ser humano no es tan claro y meridiano, los sabores se entremezclan, los colores son marmolados y los sonidos combinados…
Andar recto es imposible, hay curvas de ascenso y curvas de declive,
planicies onduladas con algunos remolinos,
la naturaleza es circular como la letra manuscrita.
Y a solas me pregunto: ¿quién es el maestro? ¿quién es el alumno? ¿quién habla? ¿Quién escribe?
sábado, 2 de julio de 2011
Bollito de papel.
Al “Papelón de la Redonda”. Santa Fe
Mundo que vuela
luna, planeta –pelota que juega-
palabras que viajan de ida y de vuelta,
correo fugaz de emoción eléctrica,
las manos que esgrimen el lápiz
o sostienen la levedad de una idea;
corazón que viaja sin barreras
directo al destino que sueña,
puente que nos acerca,
los primeros discursos y aquellos amores
de andar por la escuela
y fuera de ella.
Mundo que vuela
luna, planeta –pelota que juega-
palabras que viajan de ida y de vuelta,
correo fugaz de emoción eléctrica,
las manos que esgrimen el lápiz
o sostienen la levedad de una idea;
corazón que viaja sin barreras
directo al destino que sueña,
puente que nos acerca,
los primeros discursos y aquellos amores
de andar por la escuela
y fuera de ella.
martes, 21 de junio de 2011
Portal.
Quien transponga aquella puerta
será un hombre nuevo,
desvestido de ataduras
de andar ligero
cada uno tiene su llave
de la puerta de misterio
esta cerrada para todos
sólo responde a su dueño
del otro lado
se develan los secretos
del otro lado
la muerte esta muerta de su miedo
allí, una de cal otra de arena
así la vida juega su moneda
de esa manera la argamasa
se mezcla de blanco y negro
las angustias se almacenan
en frascos pequeños,
las verdades son personales
con calendarios de argumentos
las incomodidades son de nosotros,
no se pueden gambetear
nos chocan de lleno
las llevamos en el pecho
y se cambia
lo que tiene arreglo,
y si no se cambia
se puede vivir con ello
las leyes de la física invernan todo el tiempo
la química duerme su largo sueño,
los actos fallidos son actos verdaderos
los pensamientos vanos, algo serio
los fantasmas se miran al espejo,
los dolores sangran a tiempo,
las perdidas, son perdidas sin dinero,
el otro yo escribe con otra mano su cuento
sin esa puerta
no existe el hombre
sin esa puerta
no existe el universo
será un hombre nuevo,
desvestido de ataduras
de andar ligero
cada uno tiene su llave
de la puerta de misterio
esta cerrada para todos
sólo responde a su dueño
del otro lado
se develan los secretos
del otro lado
la muerte esta muerta de su miedo
allí, una de cal otra de arena
así la vida juega su moneda
de esa manera la argamasa
se mezcla de blanco y negro
las angustias se almacenan
en frascos pequeños,
las verdades son personales
con calendarios de argumentos
las incomodidades son de nosotros,
no se pueden gambetear
nos chocan de lleno
las llevamos en el pecho
y se cambia
lo que tiene arreglo,
y si no se cambia
se puede vivir con ello
las leyes de la física invernan todo el tiempo
la química duerme su largo sueño,
los actos fallidos son actos verdaderos
los pensamientos vanos, algo serio
los fantasmas se miran al espejo,
los dolores sangran a tiempo,
las perdidas, son perdidas sin dinero,
el otro yo escribe con otra mano su cuento
sin esa puerta
no existe el hombre
sin esa puerta
no existe el universo
domingo, 19 de junio de 2011
Las cuarenta vueltas de mi río.
A Mariela.
…, a veces este río –mío-
que cambia cada vez que lo miro,
juega entre sus rocas
- inventa un remolino -
se detiene
o anda a paso cansino
dando cuarenta vueltas
para seguir el camino
sediento descansa
a ver de dónde ha partido:
lo que tengo, lo que soy
lo que he sido
en ese remolino
mis estaciones, mis azahares
mis nuevos olivos
y estos vasos más llenos que vacíos
…, a veces este río –mío-
que cambia cada vez que lo miro,
juega entre sus rocas
- inventa un remolino -
se detiene
o anda a paso cansino
dando cuarenta vueltas
para seguir el camino
sediento descansa
a ver de dónde ha partido:
lo que tengo, lo que soy
lo que he sido
en ese remolino
mis estaciones, mis azahares
mis nuevos olivos
y estos vasos más llenos que vacíos
domingo, 12 de junio de 2011
Reflexiones otoñales sobre identidad y narrativa.
He comenzado a librar las batallas
que no me imaginaba,
a llenar los vacíos de aquellos recipientes,
a levantar mis estandartes
sin pedir permisos ni perdones,
a esgrimir la palabra
cuando la indignación es pertinente,
a hacer ejercicios de confianza
cuando amerita el desafío,
a sacarle la máscara al lenguaje
en aquellos ambiguos disimulos,
a ver lo visible e invisible
Sobre los núcleos de mi base
-a la sombra de los cuentos familiares-
blanqueo incompletas escrituras
con livianos equipajes
desde las raíces de mi historia;
relato nuevas aventuras
sujetando los hilos
de nuestra continua levedad
hablo con ese íntimo extranjero
con el otro espejo
que me ama y que me odia
jugando con mis flexibles garabatos
que no me imaginaba,
a llenar los vacíos de aquellos recipientes,
a levantar mis estandartes
sin pedir permisos ni perdones,
a esgrimir la palabra
cuando la indignación es pertinente,
a hacer ejercicios de confianza
cuando amerita el desafío,
a sacarle la máscara al lenguaje
en aquellos ambiguos disimulos,
a ver lo visible e invisible
Sobre los núcleos de mi base
-a la sombra de los cuentos familiares-
blanqueo incompletas escrituras
con livianos equipajes
desde las raíces de mi historia;
relato nuevas aventuras
sujetando los hilos
de nuestra continua levedad
hablo con ese íntimo extranjero
con el otro espejo
que me ama y que me odia
jugando con mis flexibles garabatos
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