La escritura del anverso no se opone a
la del reverso.
Juego al ajedrez para no pensar.
Con el sueño se despierta el sueño.
Mi inconsciente es parte de mi
conciencia aunque a veces no lo comprenda.
La escritura del anverso no se opone a
la del reverso.
Juego al ajedrez para no pensar.
Con el sueño se despierta el sueño.
Mi inconsciente es parte de mi
conciencia aunque a veces no lo comprenda.
Aprende
a suspender la agenda
a no esperar en las esperas
a dejar que los días dicten sus leyes
a agradecer el instante
a enojarme menos con las cosas que no
puedo comprender
a no hacer o a hacer menos
a dejar los miedos encerrados en una
pequeña botellita usada de perfume
a dejar de prestarle atención a algunos
dolores
siempre a ser y a estar
a vivir a veces con lo que me toca
a rever alguna frases y conceptos
a aquietar la mente para encontrar la
palabra sensiblemente inteligente
a suspender aquellos parásitos
intelectuales
a renovar la confianza en la vida y con
la vida
No hay pastillas
para la escases de lucidez.
Para algunos la zanahoria
es el único sentido de la vida.
Argumentos y razones han perdido su
vigencia
parece estar de moda crueldades y
pobrezas.
Cuida que no colonicen tu mente
hay conquistadores y cazadores por todos
lados.
No depende de mí que haya viento, sol o
lluvia
depende de mí que hago con el viento el
sol y la lluvia.
Renuncio a los enojos aunque a veces me
enoje
cuando las repetidas contrariedades mantienen
cierta constante.
Las exageradas apetencias por el dinero
encubre otras inapetencias.
descifro una mirada
le encuentro sentido a una sonrisa
traduzco un gesto
percibo el tono de una emoción
la relación de los parlantes en un
diálogo
aquella postura corporal
descubro el ánimo en los matices de su
voz
cercanías y distancias, geografías y
territorios
lo que dice y lo que calla lo que
escribo
“Me
dijo que su libro se llamaba El libro de
arena, porque
ni
el libro ni la arena tienen ni principio ni fin.” Jorge Luis Borges
en el libro de tus días aquí y ahora
abrirás
una página escrita, una página en blanco
tal vez esa sea la potencia del su
misterio
ni
sagrado ni infinito, dócil a lo
elevado
¿quién lee? ¿quién escribe?
¿está escrito? ¿se escribe?
en la serena línea donde el mar se
pierde
navega recto mi renglón
una ola de silencios llega hasta la
playa
y juega en las duermevelas de mis
mañanas
una hoja en la mesita de luz de mi cama…
“El
sol se renueva cada día. No cesará de ser eternamente nuevo”. Heráclito
Se ha detenido el reloj
de mi impaciencia
recupero la esperanza
de las palabras que me animan
me familiarizo con lo que tengo
me hago su amigo, lo acepto
debajo de creencias invisibles
encuentro nuevas percepciones
interpelo lo que creo saber
exploro mis ignorancias
soy dócil ante lo sensible
sé distinguir lo elevado
Hay palabras que tienen luces
vuelan luciérnagas en tu mente
iluminan otros caminos
renglones antes invisibles
ellas aparecen sin que las espere
algunas redefinen mi mirada
paráfrasis de lo que me dicen y escucho
sorprendido trance de asombrosa lucidez
sólo la vida me las dicta
en la tiza blanca en el lápiz negro
en el claroscuro de los días
prevalece el amor y la alegría
(1* Frase de película “Días Perfectos”.
¿Me leen los
ordenadores? Debe ser peligroso porque sus palabras no controlan nada. Raro
este hombre que no vende nada ni quiere
convencer a nadie.
Hay que
estar al… ocio para escribir algo
dirá alguien.
Hasta de
maestro se atrevía a decir que ignoraba muchas cosas.
Sus
contenidos son extraños. Tal vez la poesía sea un arma peligrosa.
I.
Una gota
cae,
descubro
otro tictac,
saturado de
blancos,
tratando de
no esperar.
II.
se despeja
el cielo
de los
grandes nubarrones
no lloverá
III.
Acompañado
de amores
y de
aquellas palabras
la noche es
al fin, tranquila
IV.
A veces
no hacer,
no esperar,
no conjeturar.
V.
lo acepto
por algo
estás,
-juntos por
un tiempo-
después te
irás,
lloraremos
juntos
y en soledad
VI
estoy descubriendo
un bien
que antes no
percibía
Mi mente piensa en versos
percibe el
perfume que deja la poesía
ve la rima
desnuda en la neblina
escucha la
lluvia de palabras que me moja
degusta el
banquete de la vida
acaricia la
blanca hoja que pinta.
busco
aquellas de colores pasteles
las pego
sobre blancos papeles
voy
recortando retazos
de aquellas
que brillan
aunque
siempre hayan
claras y
oscuras
algunas
resaltan
cuando me
miran
tengo miedo
a su olvido
no puedo
dejar de pintarlas…
entre lo que
soy y lo que escribo
entre el
valor y la angustia
entre lo
visible y lo invisible
entre lo que
se sabe y lo que ignora
transita la
incompletud de mi escritura