He reparado aquella vasija
nuevamente puede ser usada
llena de vacío espera vital su agua clara
igual a aquellos renglones de blanco inmaculado
mientras escucho los silencios en el cielorraso
He reparado aquella vasija
nuevamente puede ser usada
llena de vacío espera vital su agua clara
igual a aquellos renglones de blanco inmaculado
mientras escucho los silencios en el cielorraso
A Imelda Ferrero.
El universo del asombro
la vía láctea de la poesía
aquellos planetas de lecturas
el abecedario de los viajes
la estrella de las palabras
el átomo de la comunicación
el agujero negro de la página en blanco
Tal vez sólo quede de ti una palabra
una síntesis unas letras apretadas
una chispa abreviada de tu andar
el reflejo de algún brillo
que has podido sostener
ese sentido que has corporizado
tan sólo una palabra
que escriben los demás
Me debato en proyectar
un camino o “hacer camino al andar”
o como dicen algunos “ mientras andamos que los melones se
acomoden solos”
tal vez sería bueno sólo visualizar un horizonte
una imagen de palabras que llamamos por-venir
tal vez alcanzaría a llenar una hoja o algunos sintéticos
renglones
no se me ocurre diseñar el tránsito y los recursos de
aquella caminata
-aunque los tengo en mi mente y son varios-
los vientos son inciertos y los climas cambian a cada rato
a sabiendas que el azar también tira sus dados
mientras pueda también sé las cosas que no dejaría de hacer…
“La literatura es una reescritura constante de lenguajes”. Carlos Fuentes
La escritura proyecta sus luces y sus sombras
todas las palabras albergan su universo
es una estrella fugaz que por un tiempo
reflejan los viajes de los papeles que ya no son blancos
a través de la palabra
uno flota en esa luz ingrávida
sólo se encuentra con
su otredad
esa danza de
múltiples miradas
cada uno traduce describe
devela ese andar por el mundo
los efectos de sus
primeros sentidos
escribe lee y reescribe…
Si nos viéramos en la desnudez completa
en aquella imperfecta humanidad
en la mirada de nuestro sentir y pensar
olvidados de la estética de los ojos
y de los moldes físicos de la época
si nos viéramos así desnudos
sin atribuirles poderes al yo
si jugáramos a ese juego de verdad
sólo por jugar sólo por estar siendo
dejando la conocida balanza
con las pesas de las comparaciones
no mezclaríamos riquezas ni pobrezas
con las historias de los otros
el talento y el deseo de cada uno
sería tan grande al igual que el más grande
y todo, absolutamente todo, sería un placer enorme
No es un punto y aparte
es un punto y coma
le antecede la historia
y el horizonte de un por-venir
le agrego tres puntos suspensivos
y entre paréntesis
un signo de pregunta
y otro de admiración
cada uno de ellos
entre comillas