los cuerpos tienen heridas
visibles e invisibles
algunos y algunas la portan
sin darse cuenta
lejos de la conciencia
a veces sangran
en lágrimas de sueños
ordenado desordenando el ropero
algún orificio
exonerara la tristeza
los cuerpos tienen heridas
visibles e invisibles
algunos y algunas la portan
sin darse cuenta
lejos de la conciencia
a veces sangran
en lágrimas de sueños
ordenado desordenando el ropero
algún orificio
exonerara la tristeza
Afortunadamente por ellos y por nosotros en algunas
cosas no estamos de acuerdo con nuestros hijos.
Hay días de colores y días en blanco y negro.
En un minuto puede cambiar el viento, el clima, el
oráculo, el camino…el universo.
Aprendamos a cuidar nuestra singularidad, defendamos
nuestros más íntimos refugios de ternura que nuestra naturaleza ha logrado
conseguir. El primer pacto es con nosotros mismos.
Es imposible vivir sin ninguna herida, sin ninguna
cicatriz.
De todos los analfabetismos el más limitante es el
analfabetismo emocional.
A nivel humano, a nivel ecológico si las diferencias no son
interdependientes el sistema se enferma.
Los cuentos de Constancio Cecilio Vigil que yo
recuerdo como Constancio C. Vigil porque
me
suena más eufónico y familiar, cuentos
que me leía mi madre y que tenían alguna moraleja final con una manifiesta intención
moralista. La foto del autor hoy me resulta conocida, tal vez porque en la adolescencia
me hice socio de la famosa biblioteca que lleva su nombre, enclavada en la ex República de la Sexta
y en la que en alguna de sus salas de
lectura había un retrato de Vigil. Lugar donde se sentía el perfume de libros
nuevos.
“Corazón” Edmundo de Amicis. El diario de un niño , la
escuela, los valores , cuentos y un narrativa triste y melancólica.
Las historietas mejicanas: Red Ryder, Roy Rogers, El
Llamero Solitario, Superman, Batman, Linterna verde, Tarzán …
Paturuzú, Las Correrías de Paturuzito, Las Locuras de
Isidoro, y los personajes La Chocha, Upa…
La revista Billiken que asocio con las tareas
escolares.
El cine, aquellos cines, entre ellos el Heraldo donde
pasaban los noticieros de Sucesos Argentinos, dibujos y cortos , más tarde El
Gran Rex, Capitol, Radar, Monumental, Sol de Mayo, Ambasador, Imperial…hoy
bingos, iglesias, grandes tiendas, edificios, comedores, bancos…
El tony, “Nippur de Lagash”, Mandrake, Mafalda, y más tardío a mis ojos
“El Eternauta”…
Chaplin en el cine, Narciso Ibañez Menta en televisión
(“El muñeco Maldito”) y Los Beathles en
los discos.
El viaje al centro de la tierra, no sé si leído o
visto en el cine.
El Catecismo de la Iglesia Católica.
La Colección Robin Hood con sus lomos y tapas
amarillas.
Ya en el comienzo de la pubertad, Las Memorias de una Princesa Rusa, clásico de erotismo que
circulaba clandestinamente de mano en mano en el secundario
Selecciones del Reader¨Digest con su mirada occidental
y norteamericana.
(*)El biografema, el privilegio real sobre la
escritura y la letra del autor. Unas líneas de prosa, un verso, un fragmento de
texto, declaraciones aisladas, gestos, unidades mínimas que pueden dar un
indicio, una señal de la visión estética, de la concepción de vida de un
creador. (Referencia https://www.elpsicoanalitico.com.ar/num21/arte-freire-biografema-pessoa.php).
Hay un cuento que mantiene intacta mi niñez
un cuento aquel cuento de mi padre
aquellos ojos iniciales propensos a la aventura
la semilla de un perdón difícil de explicar
historias y relatos que supe escuchar
el encuentro corporal con el asombro
el lúdico placer de una lectura inventada
los ladrillos y la argamasa de mi infancia
el centro indeleble de nuestro ser
los dulces extraños de la imaginación
el permiso intrépido y poético de los juegos
mi abuelo Segundo compañero y primero en los recuerdos
alianza de amor eterno que tendré hasta el último
aliento
oxímoron humano de los grandes afectos
las cartas -el oráculo de mi abuela-
los remedios misteriosos para los distintos males
mi madre y su cocina humeante de ñoquis y pucheros
la otra manera de juntar la vida y sus momentos
entre otras cosas una sonrisa que me regalaron
sin darme cuenta hasta más tarde
lo puesto que llevo de herencia y estandarte
las innumerables estrellas del universo de la infancia…
Yo le canto
a tu osadía
a la libertad
de tu timón
por ser compañero
de letras
a esas velas
que imagina mi canción
así andamos tú y yo
con la brújula de una pasión
el mar es una hoja
sin margen ni renglón
en ese horizonte infinito
viajo con vos
Todos tenemos un relato, palabras y silencios,
también creencias que no necesariamente son religiosas
A veces la potencia de un “no”
nos define más que un “sí”
Todos los colectivos no nos acercan
al lugar que deseamos estar
los trabajos están regidos
por las leyes de los vientos
Respetar no implica compartir
adherir o coincidir
La cabeza chica, las arrugas en el entrecejo, las entradas en su frente, aquella
delgadez, los lentes de negros marcos y ese humo ceniciento que dejaba los cigarrillos
de mi padre.
Tal vez por su silencio o por el mío ante tales circunstancias yo trataba de
leer aquellas señales vaporosas que había detrás de sus formas caprichosas, más
el humo ingrávido se afanaba en ser un
papel en blanco, un relato suspendido en el
espacio, la abstracta pintura con sus negros y blancos entremezclados.
Hoy acepto el humo elegido de sus días, la imposibilidad de
resolver su laberinto, diferencio sus luces y apagones y dejo en una pequeña
botellita de cenizas la muerte de
aquellos dolores, me quedo con un cuento
de ternura, los recuerdos claros de los trabajos, y este viento que ha dejado
limpio mi horizonte.