viernes, 24 de mayo de 2013

La última capa de la cebolla




De afuera hacia adentro,
una a una sacaras tus hojas
cuanto más profundo…
-tú me entiendes-
la lluvia será más copiosa,
no es cuestión de tiempo
es de conciencia -tu hora-
hasta que  no desgarres de tu alma
la última capa de la cebolla
el dolor seguirá siendo la astilla,
tal vez sea el último secreto,
el miedo más profundo
o aquella herida verdadera,
los terribles perros de tu sótano
seguirán engordando esos pánicos
que en silencio ignoras,
cuanto más lo ocultas
más te consume
y el espejo se niega a ver
el verdadero frente de tu faz,
la valentía es un acto interno y a solas,
y  de todo ello tienes el derecho de oponerte y refutar.

domingo, 12 de mayo de 2013


Relaciones.
el mundo se nos opone con sus resistencias
-frecuentemente no es como quisiéramos que fuera-
nosotros mismos tenemos nuestras peleas,
y  el otro es otro  y nos mira con parecida extrañeza
mientras  el cuerpomente  nos anuncia
que todo es complejo y está bien combinado


pulsiones y energías
¿qué dice tu voz cuando esta ronca de no decir nada?
¿qué ocurre en el  instante en que la palabra se queda en su sombra?
¿ qué oculta la  tinta  seca en lo más áspero del ánimo?
¿porqué  el vacío no sostiene los  silencios?
¿ quién hará las  preguntas y  respuestas en musicales  notas?
¿a dónde irán aquellos moldes cuando se desbarrancan los renglones?
¿qué  pasa cuando las manos llegan tarde a los corazones rotos?
¿quién afina el lápiz del escritor callado?

Subte





Jugueteaba con su celular,
chateaba en un estado de ficción
-a ser más joven, delgada/o, otra/o…-
leía un libro o el diario,
escuchaba música,
se adormilaba,
perdía su mirada en el vacío,
esperaba,
parloteaba,
se mecía,


jueves, 2 de mayo de 2013

Metáforas de las cosas cotidianas.




el viejo río del recuerdo
ha cambiando aquella geografía
-de la primavera hasta el invierno-
tal vez también los ojos nuevos de  la  mirada,
el reemplazo de unas   anticuadas gafas
-esas baratas que el gremio regala-
puede ser también el embrujo de la palabra
tan extensa que se llama comprensión,
el uso  nuevo de otras desusadas
cuando se cambia en el renglón
las letras acostumbradas,
tal vez una conciencia con más extensa,  profunda y ancha
quizás algunos caminos  del cerebro
o los efectos de una verdad recuperada

martes, 23 de abril de 2013

Corporeidad




Dejo que mi cuerpo –yo mismo-
repose en los sutiles movimientos
-no en la pereza de su entropía-
dejo que nade en sus vacíos
en los espacios de mi esqueleto,
acuerdo que no se quede estanco en sus dolores
que vaya y vuelva por sus amores,
lo invito a que evapore sus lagos
en una lluvia suave y fina,
a que modele sus formas
en letras de arcilla,
a que ignore los espejos
y se refleje en otros
igual que los cristales
ondulantes por el cercano río,
a que habite todas sus casas
y valore sin balances y testamentos
sus gustos y sus disgustos.

martes, 19 de marzo de 2013

Propiocepción (III)



                                               A Gra.

yo no sé por qué razón
tu mirada se juntó con mi palabra

-nosotros- de planetas distintos
nos juntamos en el otro vecindario

desde allí acordamos el lenguaje
de ponerle nombre a nuestras cosas

desde entonces yo veo colores en tu mirada
y mi palabra tiene otros sabores

sábado, 16 de marzo de 2013

Propiocepción.




Quizás porque mi padre vendía metales viejos,
miscelánea de su compraventa.

Quizás por encontrar un por qué a mis incertidumbres
-que finalmente me trataron  muy bien-

Quizás por recuperar alguna cosa
de esos rezagos de aquellas  guerras.

Quizás para pescar algún olvido
de sus primeras ternuras.

Quizás por esos pocos instantes –irrepetibles-
las  pequeñas cucharitas que endulzan los sabores agrios.

Quizás porque las mezcolanzas de la vida –por cuenta propia-
hace sus propios arreglos a espaldas de nuestros deseos.

Quizás por haber encontrado  el antídoto del miedo
en el asombro temprano de mis juegos.

Quizás porque tú me enseñabas a separar en montañitas de niño
el plomo, el bronce, el cobre y toda la aleación de sus amigos longevos.

Quizás porque vos estabas cerca en aquellos tiempos – y yo también-
antes que se torcieran los senderos

Quizás por ello –para emular tus cuentos-
martillaba las rueditas de plomo de aquel trencito de los reyes de enero.

Quizás porque allí – hasta esos momentos-
podías dar cuenta de tus afectos

Quizás por ello –hoy- hago esculturas con deshechos
con mecánicas cansadas de los corralones viejos.

Quizás por ello, de los residuos, de las últimas  virutas
mi almacén de niño me rescata de los inviernos

Quizás por ello, las formas me encuentran
cuando mis letras se pierden en el agujero negro del universo.