viernes, 9 de octubre de 2026

El color de las emociones.

 

 


“Se dice que en una de las lenguas habladas por los indígenas de américa del sur, tal vez en la amazonia, existen más de veinte expresiones, unas veintisiete, creo recordar, para designar el color verde. Comparado con la pobreza de nuestro vocabulario en esta materia, parecería que sería fácil para ellos describir los bosques en que viven…” José Saramago. El viaje del elefante, Pag. 253.

 

Creo que hay una relación difícil de comprobar y casi invisible a nuestro  saber y entender, entre las emociones y los colores. Como bien dice Saramago “no es posible describir un paisaje con palabras”, cierta similitud encuentro en el arco iris de las emociones, los tonos y matices son tan variados y sutiles que las descripciones que hacemos de ellas son siempre aproximadas e incompletas.

Admiro a los pintores que superan a la naturaleza en ese sentido, reconozco en la escritura esos límites. En la paleta de mis días siento esa dificultad, que a su vez es un hermoso desafío, poner en palabras lo que uno siente es un compromiso que abarca todos los días, esta semana descubrí en el color blanco  algo más de seis matices.

Uno reconoce las emociones puras, la alquimia de algunas que se combinan, y a pesar de mis años algunas de ellas son de formas desconocidas. Tal vez por ello, la escritura es eterna…

 

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