Tengo un ojo
cansado de neblinas
el otro
claro como el agua
un aroma a
infancia
los oídos
llenos de palabras
silencios de
versos apilados
un sabor de
días agridulces
un olor a
mar que me acompaña…
y en la
manos
las curvas
tibias y suaves
los bordes
redondeados
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