Cuando me
alcanzó la soledad
la deje
entrar por mis umbrales
siempre los
inicios son inciertos
la memoria
también es lúdica
y juega
aquellos juegos
debe haber
sido en la adolescencia
cuando
empezaron a doler las heridas
hijo único,
el primogénito
sostén de no
sé qué cimientos
quizás en
aquellos insomnios
esperando el
retorno de mi padre
de su humo ceniciento y de sus juegos
acaso en ese
silencio de la intemperie
al sereno de
los veranos
o en la
aventura de mis escrituras
en las
incertidumbres de cruzar aquel desierto
sin mapas ni
brújulas ni consejos
frecuentemente
me encontraba
hablando
conmigo mismo
buscando la
palabra indecible de mis cosas
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